EL JUGLAR: se encargó de transmitir oralmente y con sus canciones y danzas la tradición musical del pueblo y de los campesinos; solía ser un artista popular ambulante que cantaba y contaba anécdotas, traía y llevaba comentarios satíricos de las cortes, practicaba acrobacias, malabarismos, trucos y juegos sirviéndose del respaldo de instrumentos musicales. Durante mucho tiempo se había visto censurado y hasta perseguido por la Iglesia, que le consideraba gente inmoral y de bajas costumbres paganas; era pues, un músico nómada o trashumante y más tarde, cuando empezaron a ser contratados por los señores feudales, servían con toda fidelidad a su señor Trovador, lo cual les permitió ascender a la categoría de Trovadores de Corte.
Los Juglares se convierten en los depositarios y transmisores del tesoro cultural que representaba la herencia popular profana o pagana. Se distinguían varios tipos de Juglares, siendo ellos:
JUGLARES propiamente dichos, los que se acompañaban con sus propios instrumentos musicales; solían ser éstos: la viela, el arpa, la cornamusa, el laúd y la giga. Músicos no compositores.
REMEDADORES, fundamentalmente, se dedicaban al arte de remedar o hacer imitaciones y caricaturizaciones.
CAZURROS, los de origen más pobre y de menores cualidades artísticas, por lo cual también, eran menos cotizados y sus actuaciones estaban destinadas al populacho en los pequeños bares y tabernas de menor importancia.
MIMOS, eran actores-cantores ambulantes se basaban en el dominio del lenguaje gestual expresivo y simbólico; por ello, se les considera precursores directos del Arte Teatral.
SOLDADESCAS o Juglaresas, eran bailarinas y cantoras que solían acompañarse con instrumentos y divertían con su música y sus bailes sensuales a las tropas.
La presencia de los Juglares sirvió para el desarrollo del Teatro y de la Música durante la Edad Media; cuando empezaron a prestar sus servicios como contratados por un Señor; a partir del siglo XIII se les llamó Ministriles, Ministrellos o Minnesänger (ó Cantores del amor, en Alemania) y Gleemen (en Inglaterra) y su participación al servicio de las cortes, cada día cobró mayor importancia para las actividades cotidianas, banquetes, fiestas y “amoríos”; además pasaron a ser mediadores o puentes de conexión entre el arte y el pueblo.
domingo, 22 de noviembre de 2009
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