domingo, 29 de noviembre de 2009

INTEGRANTES DEL EQUIPO.





REYNA UGALDE MONDRAGON.
ANDRES MENDEZ BAEZA.
LILIA DOMINGUEZ GOMEZ.
MARCO ANTONIO LOPEZ MORALES.

domingo, 22 de noviembre de 2009



Dante Alighieri

Dante Alighieri (Florencia, c. 29 de mayo de 1265 – Rávena, 14 de septiembre de 1321) fue un poeta italiano. Su obra maestra, La Divina Comedia, es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista. Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal.[1] [2] En italiano es conocido como "el Poeta Supremo" (il Sommo Poeta). A Dante también se le llama el "Padre del idioma" italiano. Su primera biografía fue escrita por Giovanni Boccaccio (1313-1375), quien le escribió al Trattatello in laude di Dante.

Participó activamente en las luchas políticas de su tiempo, por lo cual fue desterrado de su ciudad natal. Fue un activo defensor de la unidad italiana. Escribió varios tratados en latín sobre literatura, política y filosofía. A su pluma se debe el tratado en latín De Monarchia, de 1310, que constituye una exposición detallada de sus ideas políticas, entre las cuales se encuentran la necesidad de la existencia de un Sacro Imperio Romano y la separación de la Iglesia y el Estado.[3] Luchó contra los Gibelinos de Arezzo. La fecha exacta del nacimiento de Dante es desconocida, aunque generalmente se cree que está alrededor de 1265. Esto puede deducirse de las alusiones autobiográficas reflejadas en La Vita Nuova.




LA DIVINA COMEDIA

La Divina Comedia (en italiano: Divina Commedia) es un poema teológico escrito por Dante Alighieri . Se desconoce la fecha exacta en que fue escrito aunque las opiniones más reconocidas aseguran que el Infierno pudo ser compuesto entre 1304 y 1307–1308, el Purgatorio de 1307–1308 a 1313–1314 y por último, el Paraíso de 1313–1314 a 1321 (fecha esta última, de la muerte de Dante). Se considera por tanto que la redacción de la primera parte habría sido alternada con la redacción del Convivium y De Vulgari Eloquentia, mientras que De Monarchia pertenecería a la época de la segunda o tercera etapa, a la última de las cuales hay que atribuir sin duda la de dos obras de menor empeño: la Cuestión del agua y la tierra y las dos églogas escritas en respuesta a sendos poemas de Giovanni del Virgilio.

La Divina Comedia es considerada como una de las obras maestras de la literatura italiana y literatura mundial. Numerosos pintores de todos los tiempos crearon ilustraciones sobre ella; destacan Botticelli, Gustave Doré, Dalí y William Adolphe Bouguereau. Dante Alighieri la escribió en el dialecto toscano, matriz del italiano actual el cual se usó entre los siglos XI y XII..

Cada una de sus partes está dividida en cantos, a su vez compuestos de tercetos. La composición del poema se ordena según el simbolismo del número tres (número que simboliza la trinidad sagrada, Padre, Hijo y Espíritu Santo, así como también el número tres simboliza el equilibrio y la estabilidad en algunas culturas, y que también tiene relación con el triángulo): tres personajes principales, Dante, que personifica al hombre, Beatriz, que personifica a la fe, y Virgilio, que personifica a la razón; la estrofa tiene tres versos y cada una de las tres partes cuenta con treinta y tres cantos. Adicionalmente, Dante utiliza el número 10 como cabalístico (como número pitagórico), hecho que vemos en los cien cantos de la comedia (33 en cada reino más el canto introductorio) o en los diez niveles del infierno (nueve círculos más el anteinfierno de los indiferentes). La estructura matemática de la Divina comedia, por otra parte, es mucho más compleja de lo que aquí se esboza. El poema puede leerse según los cuatro significados que se atribuyen a los textos sagrados: literal, moral, alegórico y anagógico. En este poema, Dante hace gala además de un gran poder de síntesis que es característico de los grandes poetas.

La primera parte narra el descenso del autor al Infierno, acompañado por el poeta latino Virgilio, autor de la Eneida, a quien Dante admiraba. Acompañado por su maestro y guía, describe al infierno que tenía una forma de un cono con la punta hacia abajo y los nueve círculos que poseía en los que son sometidos a castigo los condenados, según la gravedad de los pecados cometidos en vida, en el último círculo "judesco", Dante describe que había una especie de palacio en el cual se hallaban los que traicionaban a sus bienhechores y allí se encontraba Lucifer, él lo describe como un demonio de tres cabezas y dentro de la boca de la principal se hallaba Judas, al cual mordía con sus filudos colmillos como un juguete de plástico, y se escuchaban gritos de dolor por parte de Judas. Dante encuentra en el Infierno a muchos personajes antiguos, pero también de su época, y cada uno de ellos narra su historia brevemente a cambio de que Dante prometa mantener vivo su recuerdo en el mundo; cada castigo se ajusta a la naturaleza de su falta y se repite eternamente. Es particularmente recordada la historia de Paolo y Francesca, amantes adúlteros que se conocieron al leer en el libro de Lanzarote, los amores de la reina Ginebra y esta persona, que fue motivo de inspiración y homenaje por poetas románticos y contemporáneos, así como la historia del conde Ugolino da Pisa, el último viaje de Ulises, tránsito por el bosque de los suicidas, la travesía del desierto donde llueve el fuego y la llanura de hielo de los traidores, estos últimos, considerados los peores pecadores entre todos.

En la segunda parte, Dante y Virgilio atraviesan el Purgatorio, y allí se despiden, pues a Virgilio, un pagano, no le está permitido entrar al Paraíso. La despedida de ambos es señalada por muchos críticos como uno de los momentos más conmovedores del libro. El purgatorio es una montaña de cumbre plana cuyas laderas son escalonadas y redondas, simétricamente al Infierno. En cada escalón se redime un pecado, pero los que lo redimen están contentos porque poseen esperanza. Dante se va purificando de sus pecados en cada nivel porque un ángel en cada uno le va borrando una letra de una escritura que le han puesto encima. En el purgatorio encuentra a famosos poetas, entre ellos a Publio Papinio Estacio, autor de la Tebaida. Cerca de la cumbre está la fuente Eunoe, en la que al beber se olvidan todas las cosas malas y sólo se recuerdan las buenas.

En el Paraíso, de estructura no menos compleja que la del Infierno y concebido como una rosa inmensa en cada uno de cuyos pétalos se encuentra un alma, y en cuyo centro mareante se encuentra Dios, Dante encuentra a su amada, Beatrice (Beatriz)... cuyo nombre significa precisamente «dadora de felicidad» y «beatificadora», cercana a Dios en el centro del Empíreo rodeado de los coros angélicos. Cuando el poeta dirige la mirada a Él su memoria se desborda, se desmaya y despierta.

Dante Alighieri llamó sencillamente Comedia a su libro, pues, de acuerdo con el esquema clásico, no podía ser una tragedia, ya que su final es feliz. El libro suele presentarse actualmente con un gran cuerpo de notas que ayudan a entender quiénes eran los personajes mencionados. Estos comentarios incluyen interpretaciones de las alegorías o significados místicos que contendría el texto, que otros prefieren leer como un relato literal. Esta tendencia se acentuó en el siglo XX entre los exégetas y críticos de La divina comedia, muchos de los cuales sostienen que Dante narró una historia en el mundo material de ultratumba tal como se lo concebía en su tiempo. Miguel Palacios, por otra parte, destacó la importancia de la escatología musulmana en la estructura del Infierno dantesco. La mejor traducción española en verso es la del poeta, crítico y traductor Ángel Crespo



RELIGION

A partir del siglo XII, y debido a la prosperidad de la época, se desarrollaron las artes, especialmente la arquitectura. La catedral se convirtió en el símbolo permanente de la arquitectura de la Edad Media. Se erigieron magníficos templos en agradecimiento a Dios por las bendiciones otorgadas a su pueblo. Las ciudades competían por tener la más bella catedral con las agujas más altas apuntando al cielo. La mayor inversión de capital durante el periodo, toda una fortuna, se destinó a la construcción de catedrales, cuyas obras tardaban más de un siglo en concluir.

El material predominante en la construcción de las catedrales era la piedra, que minimizaba el peligro de incendios. Por otra parte, el acero escaseaba y el hierro era demasiado endeble para sujetar los inmensos edificios de altura sin precedentes. Los arquitectos desarrollaron nuevas soluciones a viejos problemas, ideando el arco apuntado y los arbotantes para desplazar el peso de la carga de los techos abovedados hacia los macizos soportes de piedra. Las nuevas tecnologías hicieron posible la construcción de grandes catedrales, grandes vidrieras (con frecuencia bellamente adornadas con vidrios de colores) y altas agujas. Los franceses fueron los pioneros en la construcción de las nuevas catedrales. En el 1163, se inició la construcción de Notre Dame en París, que acabó 72 años más tarde. Las obras de la catedral de Chartres comenzaron en 1120, concluyendo en 1224 tras haberse incendiado dos veces durante su construcción.

Las catedrales constituían una gran fuente de prestigio y de orgullo cívico. Por su parte, los devotos y los peregrinos eran un creciente manantial de ingresos para las ciudades con catedral.



Desde el siglo XII encontramos algunas mujeres que adoptan formas de vida religiosa alejadas del convento. Es el caso de Christina de Markyate en el siglo XII al huir de un matrimonio no deseado y su estancia de por vida en una ermita donde tendrá algunas visiones. En los siglos XIV y XV se desarrollará el fenómeno de las emparedadas, mujeres que se introducían en una celda cuya puerta era tapiada. También se encuentran grupos de mujeres que participaron en las órdenes mendicantes como terciarias.
Algunas mujeres medievales no se conformaban con la religión tradicional y buscaban nuevos caminos como el misticismo. Las místicas buscan la fusión con la Divinidad a través de la negación de su propia voluntad. Esta fusión elimina a los intermediarios y contacta de manera directa al individuo con Dios. Las experiencias místicas medievales son muy numerosas pudiendo citar a Margarita de Ypres, Beatriz de Nazaret, Angela de Foligno o Catalina de Siena como ejemplos del misticismo entendido como una relación de amor humano y posesión. Estas místicas medievales reivindican su derecho a amar a Dios sin intermediarios y ser amadas por El del mismo modo.



ESCULTURA

Sin llegar a desenvolverse con la perfección de la arquitectura, siguió la escultura románica los mismos pasos y evoluciones que ella, contribuyendo a su formación y desarrollo las mismas causas que para la arquitectura. Por lo mismo, hubieron de ser componentes suyos los elementos romanos con los septentrionales, bizantinos, persas de la dinastía sasánida y árabes como lo son de la arquitectura. Se inspiraba con frecuencia en los dibujos y figuras de los códices regionales y de los tapices venidos de Oriente.

Abraza el desarrollo de esta escultura los siglos XI y XII (con sus antecedentes carlovingios del siglo IX) introduciéndose en buena parte del XIII y paulatinamente da lugar a la gótica, sin que la separe de ésta una línea perfectamente divisoria. El carácter general de la escultura románica consiste en la imitación de modelos artificiales y de aquí su amaneramiento o rutina. A diferencia de la escultura gótica, en la cual se revela un positivo estudio e imitación de la Naturaleza aunque sin la desenvoltura de los artistas modernos. Como puente de unión entre una y otra se halla en los últimos años del siglo XII y primera mitad del XIII el estilo que puede llamarse de transición que trata de imitar algo la realidad de la Naturaleza y da a sus obras mayor vida y movimiento sin desprenderse completamente el artista de los convencionalismos y amaneramientos precedentes. Y tal es la variedad resultante de dicha transición aumentada por la destreza o impericia de los escultores por las influencias de escuelas distintas que no es raro juntarse en una misma localidad y de una misma fecha relieves o estatuas muy dignas de aprecio y alabanza con otras de reprobable gusto y sin ningún valor artístico.



ARQUITECTURA

El estilo gótico se desarrolla en Europa, sucediendo al románico desde la cuarta década del siglo XII hasta bien entrado el XVI.

La denominación peyorativa "gótico" fue inventada por los eruditos del Renacimiento con sentido de desprecio a un arte que consideraban bárbaro (el "arte de los godos") muy inferior en consideración al arte grecorromano.



PINTURA

La característica más evidente del arte gótico es un naturalismo. Surge por vez primera en la obra de los artistas italianos de finales del siglo XIII, y que marcó el estilo dominante en la pintura europea hasta el final del siglo XV.
En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas, se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos como santos, ángeles y la Virgen María. En un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones y sentimientos tales como placer, dolor, ternura, enojo, rompiendo el hieratismo y formalismo románico. El artista gótico busca su inspiración en la vida.
Muchas pinturas eran recursos didácticos que hacían el cristianismo, visible para una población analfabeta; otras eran expuestas como iconos, para intensificar la contemplación y las oraciones. Se produjeron lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes(que permiten la mayor difusión de un arte mobiliar), los pigmentos y los aglutinantes.
Técnicas
La pintura, esto es, la representación de imágenes sobre una superficie, durante el periodo gótico, se practicaba en cuatro técnicas principales


MUSICA

EL JUGLAR: se encargó de transmitir oralmente y con sus canciones y danzas la tradición musical del pueblo y de los campesinos; solía ser un artista popular ambulante que cantaba y contaba anécdotas, traía y llevaba comentarios satíricos de las cortes, practicaba acrobacias, malabarismos, trucos y juegos sirviéndose del respaldo de instrumentos musicales. Durante mucho tiempo se había visto censurado y hasta perseguido por la Iglesia, que le consideraba gente inmoral y de bajas costumbres paganas; era pues, un músico nómada o trashumante y más tarde, cuando empezaron a ser contratados por los señores feudales, servían con toda fidelidad a su señor Trovador, lo cual les permitió ascender a la categoría de Trovadores de Corte.
Los Juglares se convierten en los depositarios y transmisores del tesoro cultural que representaba la herencia popular profana o pagana. Se distinguían varios tipos de Juglares, siendo ellos:
JUGLARES propiamente dichos, los que se acompañaban con sus propios instrumentos musicales; solían ser éstos: la viela, el arpa, la cornamusa, el laúd y la giga. Músicos no compositores.
REMEDADORES, fundamentalmente, se dedicaban al arte de remedar o hacer imitaciones y caricaturizaciones.
CAZURROS, los de origen más pobre y de menores cualidades artísticas, por lo cual también, eran menos cotizados y sus actuaciones estaban destinadas al populacho en los pequeños bares y tabernas de menor importancia.
MIMOS, eran actores-cantores ambulantes se basaban en el dominio del lenguaje gestual expresivo y simbólico; por ello, se les considera precursores directos del Arte Teatral.
SOLDADESCAS o Juglaresas, eran bailarinas y cantoras que solían acompañarse con instrumentos y divertían con su música y sus bailes sensuales a las tropas.
La presencia de los Juglares sirvió para el desarrollo del Teatro y de la Música durante la Edad Media; cuando empezaron a prestar sus servicios como contratados por un Señor; a partir del siglo XIII se les llamó Ministriles, Ministrellos o Minnesänger (ó Cantores del amor, en Alemania) y Gleemen (en Inglaterra) y su participación al servicio de las cortes, cada día cobró mayor importancia para las actividades cotidianas, banquetes, fiestas y “amoríos”; además pasaron a ser mediadores o puentes de conexión entre el arte y el pueblo.



VESTIMENTA

Entre los años 1170 y el 1340. En aquella época, las vestiduras de los hombres y las mujeres eran prácticamente iguales, y se basaban en diversas túnicas sencillas, cortadas en forma de T, y ajustadas con cordeles o con cinturones. La única diferencia entre el hombre y la mujer es que la mujer iba vestida hasta los pies mientras que el hombre solía enseñar las piernas. Para evitar el frío, se utilizaban calzas que se enganchaban en una especie de ligueros que pendían de la cintura. Los tejidos eran variados, aunque lo más frecuente era el paño de lana. Sin embargo, ya se elaboraban otras materias y, desde Oriente, llegaba con frecuencia mercancía tejida en lana. El algodón y el lino eran también frecuentes en la España medieval. Una pieza típica de la península era la capa con una abertura para introducir el brazo izquierdo. También existía ya, en plena Edad Media, el albornoz, que era una prenda habitual entre los musulmanes, «un tejido de lana hecho con estambre muy retorcido y fuerte, a manera de cordoncillo», y con el que se confeccionaba «una capa con capucha». Y es que, aunque los ropajes que se mostraron en el Palacio Real son de reyes de la Reconquista, las influencias árabes y orientales se dejan ver claramente en el vestir del momento.

GASTRONOMIA.

Junto a esta opulencia, siervos y campesinos sufrían años de hambre devastadora: En Alemania, Francia, Polonia, Bohemia o Hungría se dieron casos de antropofagia, recuérdese la leyenda de San Nicolás o el cuento de Pulgarcito (del término húngaro, viene la palabra ogro). Para paliar estos estragos, los germanos extendieron el consumo del cerdo en la cocina, y popularizaron la "sauerkraut", col blanca fermentada (de "sauer", agrio, y "kraut", vegetal), también, llamada "choucroute" por los franceses; macerada y hervida. La col blanca, encurtida con sal y pimienta blanca en grano, durante tres o cuatro semanas, luego hervida, unas cuatro horas, con zanahorias, cebollas cortadas en rodajas, manteca de cerdo o de oca y vino blanco, y condimentada con diversas especias, acompaña a un buen número de platos germanos, típicos desde el siglo XIII, como las salchichas de Frankfurt.